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Remedios caseros para las ampollas

Remedios caseros para las ampollas

Cuando la piel se encuentra en continua fricción (como con un nuevo par de zapatos o el roce constante con una herramienta de jardinería) surge la ampolla.

 

Ésta es una vejiga llena de líquido linfático y otros fluidos corporales que se forma en la epidermis que tiene como fin proteger la piel.

A continuación se presentan varios remedios caseros y naturales en caso que aparezcan ampollas tantos en los pies como en las manos o cualquier otra parte del cuerpo y que estás se revienten.

 

Remedios caseros y naturales para las ampollas

Remedio para las ampollas #1: Verter 2 cucharadas de caléndula en 1 taza de agua que esté hirviendo.  Tapar y dejar refrescar.  Aplicar esta infusión, mediante una bolita de algodón, directamente sobre la ampolla abierta.

Remedio para las ampollas #2: Lavar y picar 3 dientes de ajo.  Después, machacar los ajos y, del jugo que se obtiene, aplicar sobre la ampolla drenada.

Remedio para las ampollas #3: Abrir una penca de aloe vera o sábila y extraer su gel.  Aplicar éste sobre la ampolla reventada.

Remedio para las ampollas #4: Diluir, en partes iguales, aceite de árbol del té y agua y aplicar esta preparación, mediante un bastón de algodón, sobre la ampolla abierta.

 

Recomendaciones preventivas

Usar siempre medias.  Se recomienda usar medias y calcetines (como los pinkies, esa especie de minimedias que cubren sólo la parte inferior del pie), ya que, en caso contrario, se puede sufrir a menudo de ampollas en los pies.

Utilizar talco a diario para los pies.  Es aconsejable aplicar, a diario, talco a los pies antes de ponerse las medias para olvidarse del sudor y de las ampollas.

Engrasar las zonas propensas a las ampollas con petrolato (si no se usará calcetines) antes de realizar una larga caminata, correr, jugar un partido de tenis o cualquier otra actividad que requiera mucho movimiento lo que reducirá notablemente la fricción.

Colocar una plantilla. Si se requiere, se puede usar una plantilla, ya sea de piel, de silicona, rellenas de gel, de burbujas de nitrógeno. Lo que estas plantillas hacen es aportar un acolchamiento extra a la planta del pie, ayudándole a deslizarse suavemente sobre el fondo del zapato, en vez de permitir que se fije en algunos sitios y cause ampollas debido a la fricción.

 

Recomendaciones cuando se tiene una ampolla

Decidir cuándo pinchar o no pinchar. Muchas personas con ampollas desean drenarlas mediante la perforación de éstas con una aguja.  Sin embargo, este procedimiento puede causar una infección.  De allí la necesidad de decidir cuándo dejar en paz una ampolla o cuando pincharla y drenar el líquido.  Se considera como necesario drenar una ampolla cuando su tamaño es demasiado grande, produce dolor o no permite que la persona pueda caminar bien y se debe dejar intactas aquellas ampollas menores que no ocasionan incomodidad.

Esterilizar la aguja. Para quienes deseen drenar una ampolla, lo primero que deben hacer es limpiar ésta y la piel que la rodea, además de esterilizar el instrumento que vayan a utilizar (alfiler, aguja...).  Para ello, se debe usar el alcohol para la limpieza de ambos.

Escoger el área donde se realizará la perforación  Se aconseja pinchar la ampolla por uno de los lados, pero se debe asegurar que el orificio tenga el tamaño suficiente para extraer por él todo el líquido.

Escoger la protección adecuada. Después de haber perforado la ampolla, se requiere cubrirla y protegerla mientras sana. Para ello, se recomienda, si la ampolla es pequeña, una venda adhesiva flexible, pero si la ampolla es demasiado grande, se debe usar los apósitos de gasa estéril. Cuando se use, se debe emplear esparadrapo resistente al agua para fijarlos bien.

Procurar que le dé el aire a la herida. Por la noche, se aconseja retirar la protección de la ampolla para dejarla al aire libre con el fin que se ventile durante toda la noche.

No retirar la piel.  Una vez la ampolla se drena (ya sea que se ha abierto sola o se ha utilizado una aguja esterilizada), se debe mantener la cubierta, es decir, la piel que cubre la ampolla, ya que es una especie de venda adhesiva natural.  Si, por el contrario, se retira la cubierta, la zona terminará muy enrojecida, sensible e irritada, con mucho dolor.

Cambiar las gasas húmedas o mojadas. Si se moja la gaza, por cualquier razón, puede considerarse que se ha contaminado y, por tanto, debe cambiarse. Eso quiere decir que tal vez sea necesario cambiarla con bastante frecuencia si los pies transpiran mucho, o si se realizan actividades que le hagan sudar y las humedezca.

Colocar un protector de silicona.  Si se decide no perforar la ampolla, se puede usar apósitos especiales para ellas, que dejan abierta la zona central donde se encuentra la ampolla, y rodean con la silicona el contorno, que queda acolchado e impide que se presione la zona sensible. La silicona que la rodea absorberá todos los golpes y fricciones cotidianos. Para que el apósito se adhiera sin problemas, es fundamental que la piel esté limpia y seca.

Acudir al doctor si la ampolla presenta enrojecimiento, inflamación, calentura, dolor intenso o cuando el líquido que sale de ella no es transparente y tiene mal olor, ya que puede ser el primero signo de una infección.

 

 

 

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Es importante señalar que, si bien todas estas recetas contienen ingredientes naturales, incluso éstos pueden causar alergias en algunos personas. Es fundamental que cualquier sustancia se pruebe en una pequeña área de piel como en la zona interior del brazos antes de utilizarla en la receta. Si nota algún enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad, deberá contactar a su médico  Este sitio web no será responsable por cualquier reacción que usted tenga durante eluso de cualquiera de estas recetas  de belleza. Ninguna de estas formulaciones están destinados a tratamiento de condición médica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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